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9 de agosto de 2010

Escribir siendo escritora

AHORA lo comprendo. Me ha costado tiempo y algún que otro disgusto, pero el asunto tiene ahora la transparencia de una lágrima de cristal. Lo he negado. He dado argumentos fuertes a mi negación. Me lo he creído. Y finalmente la realidad ha sido más rápida que la mentira. Se acabó el suave abrazo del engaño, el efecto tranquilizador de esa droga llamada “ignorancia”. Llegaron a su fin los bailes de máscaras y los teatros con caretas.

He me aquí. Respirando resignación y emanando indiferencia. Con los ojos vacíos pues lágrima alguna quiere purgar mis cuencas. Suspirando con apatía. Siendo una víctima. Víctima de mi propia deshonradse. No obstante, terminemos con esta gratuita muestra de victimismo y encaremos la verdad una vez más. Aunque duela.

Sólo escribo de verdad cuando sufro.

Cuando las cosas van mal.
Cuando se me cae el mundo encima.
Sólo entonces empuño un bolígrafo como único escudo.

Sólo inhalo mi musa si dicho aire está cargado de malestar. Quizás sufra una patológica incapacidad para trasmitir una brizna de alegría. Es posible. Necesitaría una segunda opinión y no conozco especialista alguno en el diagnóstico de dolencias de índole literaria. Tal vez debería agenciarme uno…

No digo que no sea capaz de escribir si padezco de bienestar. ¡No! He escrito trabajos escolares, he escrito algún relato perdido ya entre los archivos de mi ordenador… He escrito cosas. Pero escribir, lo que se dice escribir con arte y decencia, escribir tejiendo palabras, escribir escribiendo melodías, escribir atrapando miradas, escribir cazando suspiros, escribir siendo escritora; hace mucho que no escribo de tal manera.

Ya lo confesé en otro manuscrito: abandoné la escritura. Y ahora cuando de verdad quiero retomarla, no escribiendo mis banales pensamientos sobre un cuaderno escolar sino escribiendo verdaderos relatos, como los de mi antaño, ahora me resuenan en la cabeza todas esas voces que me dijeron: “Nunca dejes de escribir”. Como una lluvia de clavos sobre mi mortecina piel, como una cuchillada impía, como un disparo certero.

La felicidad me condujo a un abandono, la amargura a una adopción. Aquí me hallo otra vez. Sigo preguntándome por qué sólo soy consciente de estas cosas cuando todo deja de ser de color de rosa. Ahora sólo sé que tras un año sin escribir nada, quiero volver a crear historias, a imaginar vidas y a adornarlas con un barroco exceso de adjetivos. Ahora sólo sé que quiero escribir porque creo que esto se vuelve a ir a pique. Sólo sé que soy una de esas personas que viven la misma situación una y otra vez. Sólo sé que el círculo comenzó de nuevo.

Espero haberme expresado correctamente. Espero que lo hayáis entendido.

¿Por qué coño será la angustia la mejor motivación para mi atrofiada imaginación?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La tristeza es la mas grande de las musas. La angustia del alma es el combustible de la belleza que creamos. Las lagrimas son diamantes que queman la piel y entre el dolor que rezuma un corazón roto se cuela la música y la poesía mas hermosa de todas.

Es triste, pero es real. El dolor es hermoso.

__( Secretario )__ dijo...

Porque como todos, amiga mía...Tú necesitas desahogarte aunque sea de esta forma. Te quiero y espero que eso alivie tu tristeza algo ^^ Sabes que todos estamos para lo que quieras

Lady dijo...

Hola, María. Soy la otra Mary (Lady) x3 He leído tu Blog. Qué envidia te tengo, guapa. Aprovecha este don y que nadie te haga ningún mal. Me doy cuenta de lo poco que te conozco y de lo mucho que te aprecio. Espero que nos conozcamos más a fondo algún día ^^ De verdad.

Un besazo.

PD: Si alguien te amarga el día dímelo, que le pego.

Kairi dijo...

Como dice una cancion: ignorance is you new best friend...
Quien tiene un don no debe desperdiciarlo nunca y mas en este caso cuando, como a mí, sirve como una salida al estres, cuando ya no tienes ni idea de qué hacer con tu vida. Sigue escribiendo y espero que te cunda!! :D
Saludos ;)

Winda dijo...

Es curioso. Yo también escribo mejor cuando peor estoy, y yo también escribía, y yo también oí esas voces, y yo también pretendo recuperar la capacidad de escribir algo decente.

Espero que la recuperes, sería interesante (: