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29 de julio de 2010

María.

MARÍA, eres un encanto.
María, no cambies nunca.
María, te he cogido más cariño a ti en dos mese que a muchos en varios años.
María, te aseguro que dentro de 10 años no te habré olvidado.

¿Qué clase de respuesta esperas ante esto? ¿Qué clase de sentimiento transmiten estas palabras? ¿Qué clase de reacción anhelas por mi parte? ¿Se trata de un coqueteo? ¿Estás intentando seducirme? ¿Quieres que caiga en tus brazos? No, claro que no. Nunca te interesé en ese sentido. Nunca viste más allá de la niña que represento. Siempre se trató de amistad. ¿Atracción sexual? Tal vez. Prefiero no saberlo, honestamente. Tan sólo fueron frases hechas. Fórmulas predeterminadas para expresar el cariño de hermana que sentías por mí. ¿Sabes dónde y cuado veía que yo era realmente importante para ti? Cuando me mirabas. Tan sólo un segundo y nuestra confianza se volvía corpórea, el cariño sustituía al oxígeno y me sentía a salvo. Tú me querías.
Por mi parte, fue similar. En un primer instante, me fascinaste y te subí a un pedestal de encaprichamiento. Te idealicé yo sola y yo sola bebí los vientos por una persona que no existía. La figura idílica de la que me ¿encapriché? era poco más que una ilusión. Eras la personificación de mis anhelos. Todo cuanto asociaba con mi pareja ideal, estaba en ti. Mucho duró la ensoñación. Y confieso que a veces me gustaría regresar a ese estado. Cada palabra cruzada contigo era como vivir mil vidas y tener ansias de más. Los sentimientos se vivían de forma extasiante y caminaba entre las nubes. Al cabo del tiempo, eso dejó de bastar. Quería más, mucho más. Quería lo que todos quieren. ¿Qué típico, no? Me siento extraña, diferente al sentir y escribir estas cosas cuando no tienen nada de especial Este torbellino de sentimientos que he atravesado lo recorre mucha gente, incluso con una intensidad superior a la mía.

No obstante, no obtuve nada más.

Y terminé de superar la frustración que eso produce para, por fin, alterar mis sentimientos y conducirlos a lo que a día de hoy son.
No estoy enamorada de ti. Siquiera encaprichada.
Para nada. Al contrario de lo que vosotros pensáis.
Pero eres uno de los naipes que sujetan mi castillo.
He bebido de tus palabras, he probado tu cariño, he disfrutado de tus atenciones, he escuchado tu filosofía, he sentido lo que yo representaba en tu mundo.

Cuéntame, ¿dónde iba el veneno?

¿En los abrazos?
¿En las sonrisas?
¿En los comentarios?

Que más da, el problema es que ya no sé vivir sin ello. Me preocupo, me estreso. Mi droga. En eso te has convertido. Has jugado con mis sentimientos, me has embaucado, te has metido en mi corazón. Si no te veo, un vacío me come las entrañas, me inyecta inquietud en las venas; mi corazón grita que le falta algo y mi alma se encoje porque le falta quien la abrace.

Repito, no estoy enamorada de ti.

Si releo mi propia creación, yo misma experimento lo que transmito y quiero enfatizar lo único que ahora mismo tengo claro: No te quiero de ESA manera.
Nuestra relación es extraña, única, da pie a confusiones. Pero ninguna amistad es igual a las demás. ¿Me equivoco?

¿Qué ocurre cuando, en vez de faltar, estás y me haces daño? Soy lo que soy ahora. Siento lo que siento ahora. ¿Cómo expresarlo? ¿Cómo contarlo? El aire duele y cuan cuchilla rasga mis pulmones. Siento dolor. Tras mi esternón. En el centro del pecho. Dicho dolor me arquea la espalda y me produce escalofríos. Siento la piel fría y no soy capaz de fingir estar bien. Quiero gritar, golpearlo todo, romperme las manos contra un pared y perder el conocimiento de un golpe. Sin embargo, no puedo pronunciar palabra. Sólo quiero sentarme en el suelo, abrazar las rodillas con los brazos y perder en mi propio dolor. Cuando salga de él será más fuerte y más insensible. Eso es lo que busco.
Había oído que a veces el dolor es tal que te provoca una sensación parecida a las arcadas. Las estoy sintiendo mientras escribo. Lo único que quisiera sería vomitar mis sentimientos y quedarme con la carcasa vacía que simboliza mi cuerpo. Expulsar de mí toda capacidad de sentir, ser una autómata. Eso me encantaría. No haberte conocido jamás. Eso también. Habría construido mi vida de otra manera. No puedes echar de menos algo que jamás has conocido. Pero no, es más entretenido que suframos. Por cosas como el sufrimiento creo en que quizás existe algo por encima de nosotros. ¿Qué sentido tiene el sufrimiento sino el de entretener a un ser superior?

Me has dañado. No sé por qué o si has sido consciente de ello. Quizás todo esto no sea más que una paranoia mía. Otro de mis delirios ocasionados por una falta grave de autoestima. No se trata de odio, no se trata de decepción. Es simple dolor. Pensar en ti y morir de angustia antes de apartar mi mente de tu recuerdo. No sé que me aterra más. Si perder la relación que tenemos (¿teníamos?) o que te enteres de todo lo que pasa por mi mente. Ignoro que será de mí si pierdo todo lo que tú me aportas. Sin embargo, ahora que lo único que quiero es que desaparezcas d mi vista. Vuelve a irte y dame tiempo para enfrentarme a mis demonios. Vuelve a irte y al regresar, sé de nuevo la persona en quien tanto confío.

María no es un encanto.
María cambiará. Ahora mismo lo está haciendo. Continúa con la construcción de un corazón de hierro que sustituya al suyo y sigue experimentando con ratas para averiguar como lisiar sus emociones de una vez por todas.
A María le perderás el cariño más rápido que a quienes conoces desde hace muchos años.
A María dejarás de quererla rápido porque sabes que ella no merece la pena.
A María te aseguro que dentro de 5 años, la habrás olvidado.
Y ahí está otra vez, ese pulgón mal nacido y carcomoso que se alimenta de sus órganos, causándome una pequeña agonía en el espíritu. Sólo quisiera clavarle un cuchillo y arrancármelo salvajemente. Dejar de sentir. Pero hasta para eso soy demasiado cobarde.

Sufrir por amistad, no por enamoramiento. Genial.

4 comentarios:

Sofía dijo...

Me encanta leerte, me da la sensación de que expresas a la perfección lo que sientes. Te comento en esta entrada porque me siento identificada con unas frases. Pero no te diré con cuales :P

__( Secretario )__ dijo...

Te entiendo...algunos de esos sentimientos, los compartimos tú y yo. Nos tienes a todos para lo que quieras.

Arianne dijo...

Eso me pasó T_T Es horrible... una de las cosas en que lo pasas peor. Yo sí que llegué al enamoramiento, pero mucho tiempo después, que me di cuenta. En fin... estoy aquí para TODO, seh? :)

Mary Nightmare dijo...

Gracias. A los 3. Sabéis que os quiero, verdad? =3

Sofía, me enorgullece hacerte disfrutar con mis textos. Y me hinfla aún más de orgullo escribir frases con las que alguien tan especial como tú se identifique.

Kev, tú y yo podemos irnos a sufrir a la misma esquina. Al menos, tendremos algo de compañía.

Ari, por extraño que parezca, confío y sé que estarás ahí si en algún momento te necesito. Simplemente, algo me une a tí. Te entiendo, me entiendes.